Josefa M.R. Martínez, “Brindis”

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Este grato poema, escrito a finales del siglo XIX permite conectarnos un poco con la realidad argentina de las mujeres que subsistían las difíciles condiciones de vida y trabajo dentro del movimiento de trabajadores. Como una expresión autónoma, reflejan sus sentimientos y pensamientos libertarios de mujeres que escribían para mujeres principalmente, pero también, realizaban fuertes críticas a los hombres de este movimiento frente a sus posturas patriarcales y que desde entonces profundizó la lucha contra el mismo a partir de sus letras.

Este poema se encuentra en la recopilación de escritos y poemas de mujeres argentinas en su mayoría a finales del siglo XIX llamado “La voz de la mujer” y a su vez en el libro “Antología de poesía Anarquista” Gato Negro Editorial (2013), dejando abierta la invitación para que de manera voluntaria asumamos una profundización y reflexión acerca de la importante necesidad que hay en nuestros tiempos de conocer y difundir la idea Anarquista desde sus inicios hasta hoy, como contraposición a la incesante imposición de la idea neoliberal a la que quieren someternos los medios de comunicación actualmente.

Josefa M.R. Martínez, “Brindis”  La Voz de la Mujer, 8 de enero de 1896

¡Salud compañeras! La Anarquía

Ya trémola el pendón libertador;

¡Hurra, hermanos queridos, a la lucha!

¡Fuerte el abrazo, sereno el corazón!

Miradlo ¡si! ¿No veis el horizonte

Radiante luz iluminando estar?

Y entre inmensos cendales ondeando

Nuestro rojo pendón. ¡Hurra a luchar!

Que no haya entre nosotras rezagadas

Nuestra lucha es a muerte y sin cuartel;

¡Hurra! Hermanas queridas, otro esfuerzo,

Y ¿quién duda que habremos de vencer?

Estrechemos las filas, camaradas

El rojizo pendón al tremolar,

¡Anarquía y Salud! ¡Y destrozadas

Las falanges burguesías huirán!

Serenas, sin temor, siempre avanzando,

Siempre altivas marchando por doquier,

Los esbirros burgueses arrollando

Destrozando las leyes y el poder.

¡Compañeros! Cada claro en nuestras filas

Contestando ha de ser con la explosión,

Y así, cual torrente, iremos formidable

Proclamando Social Revolución.

JOSEFA M. R. MARTINEZ

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El Estado no quiere la paz

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El presupuesto general de la nación que el gobierno de Juan Manuel Santos acaba de presentar para su aprobación ante el Congreso es otra muestra más de que el Estado no quiere la paz. La posición es clara, en cuanto a la reducción del presupuesto general, el cual busca excusarse en la caída del precio del petróleo.  Esto es una consecuencia de los distintos gobiernos neoliberales que desde hace décadas le han apostado a la economía extractivista, y que, en este caso, Santos ratificó en sus pasados planes de gobierno con la llamada Locomotora minero-Energética. Una crisis causada por el papel que juega Estados Unidos en la economía global, pues tiene la capacidad de presionar por la paz o por la guerra, a todos los países productores de petróleo para que jueguen de acuerdo a las reglas que el imperio proporcione.

Recordemos que el precio del petróleo ha venido bajando estrepitosamente desde que EEUU decidió explorar nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos con el Fraking, sobresaturando el mercado de petróleo, haciendo por consecuencia que los precios bajen, por simple ley de oferta y demanda.

Esto pareciera que le funcionó a EEUU en varios frentes, pero uno de los más importantes es el sometimiento de la “Revolución Bolivariana” por coacción económica que además de otras jugadas por fuera de los marcos legales estatales, como la financiación de la oposición, el lock out por parte de los dueños del capital, la manipulación mediática, el acaparamiento de producción, etc.

En Colombia, se hace sufrir la crisis del petróleo como siempre a los más pobres, con esta excusa el gobierno tramitó una reforma tributaria en que tocaba el bolsillo de todos los hijos de vecinos, con el aumento al IVA del 16% al 19%, cifra que en el corto tiempo ha significado una reducción del consumo interno y un daño colateral a los empresarios agremiados en FENALCO, los cuales ya pidieron una tregua frente a esta lesiva reforma[1]. Pero esta reforma obviamente no tocó a los peces grandes de la economía local, ni a las grandes multinacionales que siguen con sus planes de extraer materias primas a bajo costo para aumentar sus ganancias, deteriorando el medio ambiente y su relación con miles de familias adyacentes a los grandes proyectos de extracción.

Ahora el gobierno utiliza la misma carta para justificar el nuevo presupuesto de la nación, esto en el marco del mal llamado “Posconflicto”, que pareciese avanzar tan solo en la voluntad de la FARC-EP, y en el número de vidas de jóvenes pobres que ya no mueren por una bala de un fusil de lado y lado, y no de aquellos que posiblemente morirán en las calles de barrio marginales, en sala de espera de cualquier EPS, intoxicados en alguna fabrica, o como lo vienen haciendo, seguirán muriendo en manos de aquellos que nunca han dejado la confrontación, sin importar si les llamen bandas criminales, o herederos del paramilitarismo, o autodefensas gaitanistas.

Los Ministerios de Cultura, Ambiente, Educación, agricultura y otros, van a sufrir una reducción del presupuesto para la ejecución de políticas y programas, mientras el presupuesto en defensa va aumentar. Esto es a lo que nos tiene acostumbrado el Estado, un incremento en el presupuesto en la militarización de la vida, en la conformación de un estado represivo y garante del capital extranjero para el usufructo de las riquezas de los territorios.

Sabemos que en esta noticia se evidencia el papel del Estado como garante de la inequidad social, no pediremos en estas líneas un incremento en los gastos de los Ministerios, sabemos que gran parte de este dinero que le extraen a la fuerza a verdaderas trabajadoras y campesinos, se va a los bolsillos de una clase parasitaria que en sus oficinas intentan justificar sus millonarios sueldos y abultadas nóminas, afectando la vida de millones de personas, o que paran en las cuentas en paraísos fiscales de multinacionales como Odebretch, sabemos que simplemente la mayoría de esos presupuestos se utilizan para legitimar el accionar de un Estado fallido a costa de 45 millones de personas.

Es clara la intensión del Estado, pues el incremento del presupuesto en Defensa, se verá en dirimir los reclamos de las campesinas, indígenas, estudiantes y ciudadanas en general; es como lo ha estado haciendo, y es como lo seguirá haciendo. También debe incrementar la presencia estratégica en aquellos territorios que disputó por años con las guerrillas y que ahora debe preparar para proyectos estratégicos del región como el proyecto de integración IIRSA[2] en el cual está comprometido  con 39 proyectos financiados con presupuesto propio.

Ante lo que viene debemos insistir en construir alternativas para la resolución de la crisis entre los de abajo, potenciar las iniciativas comunitarias en las cuales no medie el Estado, construir de la mano de los campesinos y trabajadores métodos solidarios de lucha, para enfrentar las problemáticas actuales, y prepararnos para los años venideros en los que seguramente la extrema derecha recuperará el poder ejecutivo, y aplicará un nuevo escenario de confrontación directa con los sectores en resistencia.

[1]http://www.eltiempo.com/economia/sectores/bajar-el-iva-en-diciembre-y-otras-propuestas-de-fenalco-para-reactivar-la-economia-120056

[2]https://www.flipsnack.com/IIRSA/fichas-de-la-cartera-del-cosiplan-y-de-la-api-por-eje-y-por-pais.html

Wayne Price – “La Abolición del Estado. Perspectivas anarquistas y marxistas”

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Wayne Price – “La Abolición del Estado. Perspectivas anarquistas y marxistas”

Reseña

Wayne Price, escritor1 y activista que ha centrado su actividad en desarrollar algunos de los conceptos del Anarco-Comunismo, ha concentrando esta vez la atención sobre una pregunta fundamental en el análisis político moderno, en especial para los y las anarquistas, ¿Es posible abolir el Estado?.

Este libro se encuentra organizado en tres partes fundamentales, la primera gira entorno en hacer un recorrido teórico sobre las concepciones vigentes sobre el Estado: ¿Qué és?, ¿Cúal es su función?, ¿se puede rescatar algo de él para una futura sociedad? en clave de abordar de lleno en el debate sobre la superación del Estado. A través de una lectura simple, con varias referencias históricas y de diversos pensadores, comienza el contrapunteo entre los planteamientos marxistas, desde el propio Marx pasando por Stalin, incluyendo a Trotski, Mao y Lenin, pero a la vez profundizando en teóricos más libertarios de la vertiente Marxista; y los planteos del Anarquismo, retomando a Bakunin, Kropotkin, Malatesta, Proudhon, Bookchin y otros.

La idea central del libro busca evidenciar las alternativas que frente al Estado han optado pueblos de todo el mundo, que han llevado a la práctica en diferentes momentos históricos destacando aciertos y errores a manera de aprendizajes. Así reflexiona, sin pretender dar una respuesta puntual y definitiva para todas las dificultades que podrían salir a flote con la abolición del Estado en una sociedad libre, a plantear la idea de una “sociedad experimental”, la cual a medida que vaya afrontando los problemas y con un horizonte libertario podrá sugerir nuevas formulas que en este momento nos serían difíciles de imaginar.

La segunda parte del libro se centra en la revisión tanto histórica como teórica de algunas revoluciones obreras (Rusa, Española y la victoria sobre el Nazismo en Alemania), en las cuales identifica prácticas comunes que contribuyeron a la efervescencia revolucionaria de las distintas experiencias, como por ejemplo la creación de consejos populares o asambleas, el experimento de nuevos sistemas de organizaciones de productores y de milicias de defensa revolucionaria, entre otros. Al mismo tiempo, enfatiza los errores cometidos por marxistas y anarquistas en estas experiencias entre los que tendrá en cuenta la noción centralista en la revolución rusa que reprodujo el leninismo para la consolidación del Capitalismo de Estado, o el caso de la revolución española que jugo la misma carta centralista en la integración de algunos anarquistas en cargos burocráticos de la Generalitat catalana.

En la tercera y última parte del libro, se ofrece una reflexión profunda sobre el concepto de Democracia, y su pretendido antagonismo con el Anarquismo. Mediante la exploración del termino y su contenido a través de la historia, el autor nos plantea una ruptura del significado, entre la Democracia y el Estado, sosteniendo de manera sencilla que el anarquismo lo que en últimas ha pretendido es una “sociedad democrática sin Estado”.

Este material es recomendado en momentos en que el Estado vuelve a plantearse como “garante” del desarrollo social, y más en épocas del mal llamado “Posconflicto” en Colombia, ya que las dos partes pretendidamente antagónicas buscan reforzar la noción del Estado central como símbolo de prosperidad social. Wayne nos recuerda que varias sociedades incluso más condicionadas por la imposición del Estado, han logrado dar grandes pasos en busca de la emancipación de los y las oprimidas tanto del campo como de la ciudad. Sus ideas entran a refrescar el debate que como movimiento anarquista hemos obviado en la coyuntura que atraviesa el país sin perder de vista que la discusión debe romper con el marco institucional burgués, y en ese sentido, debe buscar en la organización efectiva de la sociedad una práctica Libertaria-democrática. Es decir, en Palabras del mismo Wayne:

“El programa del anarquismo consiste en reemplazar a la

maquinaria burocrático-militar del Estado con una federación

de asambleas y asociaciones populares, tan descentralizada

como sea prácticamente posible. Esto es la democracia sin el

Estado. Cualquier otro programa, como por ejemplo permane-

cer dentro de los límites del Estado existente pero haciéndolo

“más democrático” (el “socialismo democrático” o la “demo-

cracia liberal radical”), es una capitulación a la “democracia”

como un encubrimiento del dominio de una minoría, del capita-

lismo patriarcal y racista y su Estado burocrático”

1Wayne Price es un activo escritor del portal Anarkismo.net

Otros textos recomendados del Autor: ¿Qué es el anarquismo de lucha de clases?

Un nuevo Falso Positivo en el Gobierno del Nobel de Paz

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Lo que ellos nunca supieron fue que vendándome los ojos por tanto tiempo terminaría por fin aprendiendo a ver. De lo que tampoco se enteraron fue que por entre las heridas de las cadenas me retoñaron las ansias de libertad como malezas florecidas”

Antonio Camacho Rugeles

Común se ha convertido en este país, ver cómo los medios corporativos de comunicación, – mejor, de desinformación-, se configuran como jueces y jurados de las vidas de jóvenes involucrados en las luchas sociales por una vida digna. No es nuevo, levantarse con noticias de personas asesinadas o detenidas por ser señaladas de ser “terroristas”, “guerrilleras”, “agitadoras” y un largo de etiquetas que intentan exponer a estudiantes, campesinas, indígenas, trabajadoras y/o toda aquella persona que cuestione el sistema político y económico o al mismo Estado a un escarnio público desgarrador con el fin de exterminar sus vidas, sus familias, sus carreras profesionales, su dignidad, ante un país que lamentablemente, todavía traga entero.

Los medios de des-información lo hicieron con el profesor Miguel Ángel Beltrán, crítico y académico importante para la historia de este país señalado con pruebas risibles de pertenecer a las FARC; hace dos años, la historia se repitió con las 13 compañeras estudiantes -en su mayoría- de la Universidad Pedagógica Nacional, condenadas por los medios de pertenecer a una célula urbana del Ejército de Liberación Nacional (ELN)1. No bastándoles con esto, y aun fracasando en su intento por acabarlos política y judicialmente como soñaban, pues en ambos casos tuvieron que ser dejados en libertad, repetimos, por las risibles pruebas que se mostraron en su contra y por el absurdo procedimiento llevado a cabo en su momento, lo volvieron a hacer también con el caso de Mateo Gutiérrez2; el cual fue señalado de pertenecer al ELN, posteriormente vinculándolo a una célula de la organización Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP).

El domingo pasado, 25 de Junio, los medios inician sus emisiones con la detención de 9 compañeras acusadas de participar en la detonación del artefacto explosivo del pasado 17 de Junio, en el Centro Comercial Andino que dejó el saldo de tres personas muertas. Por un lado el ELN condenó el ataque y negó algún vínculo con la acción3 y por otro, el MRP a través de un video y un comunicado escrito, condenaron la acción y señalaron la conveniencia que estos hechos le producen a la extrema derecha del país.4 No hay que olvidar cómo desde el mismo Estado y desde grupos paramilitares se han ejecutado actos terroristas para crear un clima de inseguridad, y culpar, como lo ha venido haciendo, a organizaciones sociales y populares. Para la muestra, cabe mencionar los atentados que produjeron las Fuerzas Militares días antes de la posesión del segundo mandato de Álvaro Uribe, el cual venia posicionando en la opinión pública un ambiente de guerra total.5

Las historias parecieran ser escritas por el mismo autor, una acción militar importante que sacude la inmaculada capital, posterior a ello, un circo mediático en cabeza de las principales autoridades distritales, que incluyen una declaración en el lugar de la escena, posterior a ello declaraciones muy sentidas del Gobierno Nacional, predicando “la tenacidad de todo un pueblo que no se doblega al terrorismo, que confía en sus instituciones y que no descansará para poder dar con el paradero de aquellos que osan irrumpir la tranquilidad de la capital”. Acto seguido, las autoridades con todo un despliegue al mejor estilo de Hollywood, capturan a los “culpables”. Sin duda hay que apostar por “culpables” que sirvan de carne de cañón para dar un mensaje a toda la sociedad, el manual dice que hay que revisar los pasillos y aulas de las principales Universidades públicas del país, como bien lo anuncio el periódico El Tiempo6.

Así pues, en medio de la tan evidente artificiosidad del relato de los entes investigadores respecto a las responsabilidades de la explosión en el Centro Comercial Andino, resaltan algunos elementos que desde ya ponen en sospecha las “decenas” de pruebas7 que corroborarían su versión de los hechos. En primera medida se podría hacer mención a las inconsistencias presentes sobres los imputados tales como los relatos hablados8 que no coinciden en lo más mínimo con los presuntos implicados, situación que recuerda las injurias9 sobre Mateo Gutiérrez a las que nos hemos referido en párrafos anteriores. Por otra parte, la línea de incongruencias continua respecto a los procesos de captura como se evidencia en el caso de Iván Ramírez, quien fuese retenido en supuesta flagrancia y posteriormente tendría que ser puesto en libertad por irregularidades en el proceso10, lo cual permite inferir, que la tan mentada “contundencia” de los hallazgos que se ciernen alrededor del caso se encuentra en entredicho.11 No es de extrañar entonces la poca creatividad manifiesta por los entes investigativos quienes se han referido a los supuestos “alías” de los detenidos según alguna de sus características físicas, en ese sentido, se designaron motes12 entre los que se destacan por su obviedad: “El calvo”, “la japonesa”y “el barbas”, los cuales permiten corroborar la “lucidez” de quienes emiten los señalamientos.

Sin embargo, la oleada de incoherencias no termina allí ya que existen otros elementos que igualmente invitan a cuestionar la versión oficial de los hechos. Ejemplo de ello es el vaivén ideológico bajo el cual se ha tratado de etiquetar al MRP a quienes inicialmente señalaron de ser una célula urbana del ELN13, posteriormente, se dijo que estarían compuestos principalmente por “extremistas y anárquicos”14, y hasta se ha dicho que tendrían un origen Maoista15. En otras palabras el MRP sería según la astucia policial, un sancocho de diversas expresiones políticas que logró poner deacuerdo al Che Guevara, Bakunin y Mao Tse Tung en una misma organización. ¡Logro nunca antes visto en la izquierda criolla!. Semejante despropósito sólo es posible en un país en el que la demencia es pan de cada día, y para la muestra, las declaraciones del Senador del Centro “Democrático” Daniel Cabrales ante la tragedia en Mocoa , según él, producto de dinamita de las FARC-EP16 , o , la especulaciones sobre la participación de la Francesa Julie Huynh en la explosión del Centro Comercial Andino17.

Otro de los elementos que causa sospecha sobre este caso tiene que ver con la hipótesis manejada por las autoridades según la cual el artefacto explosivo habría detonado por error en un día y hora no previstos18 ya que no se estaría buscando la afectación a civiles. Contemplando por un sólo momento que esto pudiese ser posible, surge a manera de pregunta ¿por qué no se encontraron panfletos que reivindicarían la acción como ha característico de parte del MRP?. Estos y otros elementos se unen en una larga cadena de incongruencias en lo que respecta a la versión de los hechos difundida por las autoridades y a partir de la cual se imputan cargos a los detenidos.

El resto viene siendo historia contemporánea, el enemigo ya no está en el monte, ahora el Estado, se ha encargado de crear un nuevo enemigo, – como lo hizo hace más de 60 años con la creación de un enemigo interno que sirviera para justificar sus atrocidades incluida la corrupción que acompaña sin cesar al Estado-, este enemigo ya no es mayoritariamente campesino, ahora es urbano, joven, crítico, pero sobretodo, lo que no puede faltar es que sea estudiante o egresado de una universidad pública, eso, según los terroristas de Estado, es un dato clave ante este nuevo panorama. Sin embargo, los/as estudiantes siguen luchando por la libertad, pero esta vez tras las rejas, otras, en cambio salen a solidarizarse con aquellas con las que alguna vez compartieron un café, un cigarro, una marcha o una clase. Una vez más la calle de Paloquemao -y todas, en general-, nos convoca a hacer de la solidaridad un acto.

Sabemos muy bien que estos casos se multiplican por todo el territorio, jóvenes luchadoras son condenadas a callar tras las rejas, inculpados de diversos delitos o enviados al exilio. Desafortunadamente algunos de estos casos no son tan mediáticos, pero por ellos también levantamos nuestra rabia. El plan de desmoralizar, callar y atemorizar a la juventud, las indígenas, campesinas, trabajadoras y mujeres es sistemático. Los medios se constituyen en la punta de lanza, para contrarrestar a una generación, que sabe muy bien que el conflicto continúa.

Basta ya de Falsos Positivos Judiciales para mostrar resultados ante una opinión pública desinformada, basta ya de acabar con los sueños de tantas jóvenes que quieren un mundo mejor, basta ya del terrorismo de un Estado que NO quiere la paz. La historia nos demuestra que, aunque se cierre un conflicto armado, el conflicto social se perpetúa y se profundiza, sabemos que los que siempre han estado en el Poder van a hacer hasta lo imposible por perpetuarse, es por ello que las palabras y actos solidarios transgredan el orden jurídico, y político de este Estado inviable.

¡No estamos todas, faltan las presas! ¡Libres las queremos!

SubVersión- Colectivo contrainformativo.

4 Declaración Movimiento Revolucionario del Pueblo MRP https://www.youtube.com/watch?v=9L2MfxV_H-E

Desalojos Nunca Más!

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Solidaridad con la comunidad desplazada del barrio Bilbao por el Gobierno Distrital de la ciudad de Bogotá el pasado 24 de abril.
Antes de ver los primeros rayos del sol, los habitantes de Bilbao verían los escudos de la fuerza policial entrar a su barrio, en una marcha no muy amable, acompañados de la Personería Distrital, brillando por su ausencia Derechos Humanos.
Un mes antes de la presencia policial, funcionarios de la alcaldía mayor de Bogotá, visitaron la comunidad para un supuesto censo de familias del sector, engañándolas para recoger sus firmas, en lo que posteriormente sería la “notificación/aprobación” para un desalojo voluntario; en el cual, se daba un plazo de cinco días, de lo contrario, el uso de la fuerza estaría presente.
El Escuadrón Móvil Antidisturbios, inauguró la actividad lanzando gases lacrimógenos, disparando bolas de goma y golpeando con sus bolillos a niñas y niños, personas en condición de discapacidad y de la tercera edad. Simultáneamente, otros agentes, se encargarían de prender fuego a las casas, según relata la comunidad. Dejando sin oportunidad de salvar utensilios personales o familiares.
Más de mil personas desalojarían sus casas, quedando en la intemperie sin rumbo alguno. Mientras tanto, el Distrito sin planes de reubicación o soluciones efectivas.
Cinco días después del suceso, cientos de personas siguen pasando la noche a la deriva, esperando una solución real y efectiva, organizándose para conquistar el derecho a una vivienda digna.
Así pues, denunciamos al alcalde Enrique Peñalosa, al Esmad y las instituciones del distrito por lo que pueda pasar en un posible segundo desalojo.

¡Por el derecho a la ciudad, lucha y organización!

Palabras de Lorenzo Morales-Vocalista del Grupo “El Noi del Sucre”

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Lorenzo Morales vocalista de “Noi del Sucre” y “Los Muertos de Cristo”, habla sobre el proyecto “El Noi del Sucre” y la importancia de la Autogestión como herramienta de lucha.

Biblioteca Popular José Ingenieros. Buenos Aires Abril 2017

La Reconciliación en el país del sagrado corazón: ¿Entre quienes y para qué?

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Últimamente ha adquirido notoria relevancia hablar de reconciliación al interior de la sociedad colombiana. Dicho concepto es utilizado de múltiples formas, a tal punto que su interpretación llega a ser confusa, en especial, cuando el Estado quiere imponer la interpretación más conveniente para la clase que detenta el Poder. Como dirían las mamás, pues busque en el Diccionario y eso hicimos; la Real Academia de la Lengua Española (R.A.E) afirma que el término de reconciliación alude a “1. Volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos.”

Si partimos de esta definición sería lógico pensar que alguna vez estuvimos unidos, puesto que para acordar los “ánimos desunidos”, tal como se menciona en la definición, en algún momento de la historia tuvimos que tener algún tipo de acuerdo que nos cohesionara como grupo social. Así pues, la base filosófica de la idea de reconciliación comienza a desvanecerse frente a lo que ha sido nuestra realidad histórica puesto que en Colombia ni siquiera se ha consolidado un proyecto de nación -ideario bastante discutible de entrada-. Esto se hace evidente en las pugnas que se han dado en nuestro territorio desde la gesta bolivariana, pasando por el surgimiento de los partidos políticos, la guerra de los mil días, la época de la violencia, y en general, nuestra historia reciente, por tan sólo citar algunos referentes, en ese sentido, si no podemos hablar ni siquiera de un proyecto artificial como lo es el de nación en Colombia, mucho menos puede hacerse sobre uno de implicaciones mucho más profundas como lo es el de “Pueblo”.

Ahora bien, en caso de que hipotéticamente fuese posible dejar de lado lo que señalamos anteriormente aparecerían en el escenario otros elementos que igualmente problematizarían el concepto de reconciliación que tanto se promueve hoy en día. Aunque existiese dicha situación idílica en la que fuese posible una reconciliación, en lo que el término se refiere, sería obvio preguntar ¿en Colombia quienes tendrían que ponerse de acuerdo? Y ¿con qué fines sostendrían lo acordado?

Si hablamos de esto con algún funcionario del Estado, nos dirían que simplemente se trata de reconciliarnos como país, lo que traducido de nuestra parte en palabras más sinceras, significa reconciliarnos entre quienes han sufrido esta guerra – desde sus orígenes-, condenados a sobrevivir por debajo de la línea de pobreza, vendiendo nuestra mano de obra de forma miserable; con aquellos que la han comprado beneficiándose de nuestra explotación.

Por ello no nos resulta descabellado afirmar que lo que realmente se busca promover es que nos reconciliemos con las clases que se han beneficiado de nuestra hambre, que nos han robado nuestras raíces y nuestra tierra. La dignidad nos impide estar dispuestos a esto, ya que no podemos olvidar que lo que aquí sale a la luz es la existencia de la lucha de clases, un claro antagonismo en la historia en el que no es posible acordar cuando lo que está en juego son modos radicalmente diferentes de ser/estar en el mundo. No estaríamos nosotros y esperamos que ustedes tampoco estimados lectores, en estar de acuerdo en que existan pobres y ricos, que para que el patrón viva cómodamente con su familia nosotros tengamos que estar sobreexplotados en el trabajo, o tener que sacrificar horas de nuestras vidas por salarios ridículos mientras otros ganan millones durmiendo en una cómoda silla en el Senado por tan sólo citar ejemplos.

Como no se trata una cuestión de voluntades, y eso si lo hemos aprendido en los libros de historia, no podemos esperar ni reconciliar lo que nunca ha sido conciliado, ni tampoco llegar a acuerdos cuando unos tienen la barriga llena y otros no. Por ello insistimos en reconocer de manera abierta y franca, que lo que realmente vivimos es una lucha constante entre dos intereses y que para superar este estadio, es necesario que desaparezcan las condiciones que posibilitan los antagonismos de clase, es decir, las condiciones materiales concretas, si queremos ser más específicas, que el pan, la tierra, el ocio, y el descanso deje de ser el lujo de unos y la preocupación de otros, para ser el disfrute de todas.

Esta reflexión surge para iniciar el debate sobre el momento histórico que vivimos, y como desde el movimiento anarquista podemos afrontarlo sin temor a expresar nuestra posición, momento en el cual las principales insurgencias del país, han entrado como varios años atrás en etapas de diálogos, las FARC-EP con la expectativa de que el gobierno Santos cumpla lo acordado, y el ELN ad portas de una negociación que se plantea mucho más ambiciosa en su agenda inicial, pero que veremos desde el 8 de Febrero a que tanto está dispuesto a discutir un país controlado por grandes mafias nacionales o internacionales que han demostrado no estar dispuestas a ceder en sus intereses de clase.

Colectivo Contra informativo Subversión